
Los datos acerca de las emisiones de los gases que causan el calentamiento atmosférico se toman de muestras de diferentes lugares del planeta y torres bajas que miden la absorción o liberación de carbono de una pequeña área de forestación, pero esas mediciones no coinciden con modelos computarizados del comportamiento de plantas y suelos.
En el proceso de la toma demuestras son muchos los datos que se pierden, para lo cual se harían necesarios otros procedimientos para recuperarlos, algo que hará que los resultados no siempre sean los reales, tan solo aproximaciones, lejos o cerca de la realidad.
Uno de los grandes retos para los investigadores es conocer cómo evolucionan las fuentes y los sumideros de carbono; desde hace unos 50 años los científicos han medido el volumen de dióxido de carbono en el aire en gran escala, en un número creciente de ubicaciones en todo el mundo, y con muestras tomadas en áreas muy pequeñas.
Junto con los inventarios del consumo de fósiles combustibles se han obtenido buenos datos acerca de cuánto carbono se emite a la atmósfera, aproximadamente unos 8.000 millones de toneladas al año.
También se sabe que la mitad de eso queda en la atmósfera. El resto retorna a los océanos, la tierra, o lo absorben las plantas durante la fotosíntesis. Pero es en este punto donde la obtención de datos empieza a ser difícil.
Michalak, profesora en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental, en el Departamento de Ciencias Atmosféricas, Oceánicas y Espaciales de la Universidad de Michigan.ha desarrollado un método robusto que usa los datos disponibles para comprender esta variabilidad denominado “modelo geoestadístico inverso“.
Este consiste en dividir el planeta en regiones pequeñas y examinar cuánto dióxido de carbono debe haberse emitido en cada región para alcanzar las concentraciones que se miden en los puntos de tomas de muestras atmosféricas.
Esto permite que los científicos y profesionales en el área usen la información que procede de otros satélites que observan la superficie de la Tierra y complementen la información de la red de vigilancia atmosférica.
Eventualmente este método apunta a rastrear los niveles de carbono en cada punto de muestra hasta llegar a una fuente o sumidero particular en la superficie.
“Si vamos a adaptarnos al cambio climático necesitamos la capacidad para predecir cuál será ese cambio”, Agrega Michalak







February 16th, 2009 at 1:28 pm
Los datos son la clave. Y los datos dicen que mientras el CO2 está subiendo, la temperatura no lo hace. ¿Cuanto tiempo tiene que pasar así para que se den cuenta de que están haciendo modelos de un sistema del que ignoran más de lo que saben? ¿O sea, de que esos modelos, y por tanto sus previsiones, no valen?