
La Hoja de Balí, establecerá los nuevos fundamentos del futuro régimen del cambio climático, incluidos la adaptación, mitigación, cooperación tecnológica y financiación de la respuesta frente al cambio climático, explicó el secretario ejecutivo de la conferencia Yvo de Boer.
El Protocolo de Kioto dejará de estar en vigor el próximo 2012, pero los países necesitan varios años para ratificar un nuevo texto, por lo que es esencial cerrar un acuerdo en el 2009, y contar con la agilidad y compromiso de todos los países para establecer nuevas normas en el tiempo esperado y que esta conferencia sea todo un éxito.
Las negociaciones de Bali girarán en torno a cuatro aspectos fundamentales:
-las fórmulas para mitigar el calentamiento global (incluida la lucha contra la deforestación),
-los retos para adaptarse al aumento de temperatura,
-la transferencia de tecnología de los países desarrollados a los más pobres para frenar los daños medioambientales,
-los mecanismos de financiación de todo ello.
El debate de los incentivos y ayudas podría ser el tema más difícil en la conferencia, con los países menos desarrollados y con mayores extensiones de selva tratando de conseguir un mayor apoyo económico de las naciones del primer mundo.
En la actualidad una tonelada de reducción de emisiones dióxido de carbono tiene un valor en el mercado internacional de entre cinco y diez dólares y, según el Banco Mundial, el valor de este mercado ha pasado de 1.000 millones de dólares en el año 2004 a 11.000 millones un año más tarde, y a más de 30.000 millones el pasado 2006.
Los países en vías de desarrollo se juegan mucho en la conferencia y, aquellos con mayores extensiones de bosques, tratarán de lograr que se establezcan mecanismos que les garanticen pagos a cambio de conservar sus árboles.
La concesión del último premio Nobel de la Paz a la IPCC y la celebración de múltiples de encuentros de alto nivel, como la reunión en Nueva York en septiembre en la que participaron 80 jefes de Estado o de Gobierno, han colocado el cambio climático en un lugar prioritario de las agendas políticas de muchos países, un impulso que delegaciones de todo el mundo deberán aprovechar en Bali.
Según los cálculos publicados recientemente por el IPCC, la comunidad internacional tendrá que reducir antes del 2050 las emisiones de gas en un 50 por ciento (sobre los niveles de 1990) si se quiere controlar el aumento de la temperatura y limitarla a una subida de tan sólo dos grados.
Entre sus planteamientos estarán crear nuevos grupos de trabajo en los que tengan presencia los países que no son parte del Protocolo de Kioto, como Estados Unidos y Australia, y lograr que los países en vías de desarrollo tomen su parte de responsabilidad y pongan más de su parte en la lucha global contra el cambio climático.
En palabras del titular de Exteriores, ‘muchos países en vías de desarrollo han insistido en que son los países desarrollados los que han arruinado el medioambiente y que por tanto ellos deben ser responsables de arreglar el mundo. Pero nosotros pensamos que hay que ser más inclusivo, que los países en vías de desarrollo también tenemos que hacer algo’.